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Como muchos otros insectos, las avispas ponen sus huevos en primavera. Esto implica que el verano es la época del año en que sus colonias están en el punto más álgido, con un mayor número de integrantes y necesidades de alimentación crecientes. Principal motivo por el que julio y agosto son los meses más propicios para sufrir una picadura de avispa.
Evitar la picadura de una avispa no es complicado. Pero supone seguir una serie de directrices, cada vez que salgamos a disfrutar de la naturaleza y hasta que llegue el invierno.
Las recomendaciones generalmente compartidas, entre el personal especializado, para evitar una picadura de avispa son:
La picadura de avispa, en personas no alérgicas, causa una reacción localizada no mayor de diez centímetros de diámetro. En el centro tendrá un pequeño bulto blanco, de un tamaño menor de un centímetro, con bordes bien definidos y en el que podremos apreciar el lugar exacto en el que la avispa clavó su aguijón. Suele ir acompañada por el enrojecimiento de la zona, escozor, picor y un dolor intenso que suele durar entre 24 horas y tres días.
Así como, en personas no alérgicas la picadura de una avispa no supone un riesgo de salud, en personas alérgicas la picadura de avispa puede propiciar un choque anafiláctico, considerado una emergencia médica que podría llevar a la muerte.
Los remedios para la picadura de avispa tendrán, por lo tanto, algunas diferencias; según se trate de personas alérgicas o no alérgicas. Pero serán comunes tanto para adultos como para niños o bebés.
Aunque las avispas comen, principalmente, néctar, también cazan insectos, como orugas o abejas, para usar sus proteínas como alimento para sus larvas.
Sienten atracción por los olores intensos y dulces, como perfumes o alimentos con azúcar o fructosa.
Se acercan a fuentes de agua para beber y les atraen los colores vivos, en especial el amarillo.
Al igual que las abejas, las avispas pican a los humanos únicamente como sistema de defensa, bien porque se sienten directamente amenazadas o bien para proteger sus nidos. Pero, el ataque de avispa es más peligroso que el de una abeja. Sobre todo porque, al no perder el aguijón, no mueren aunque nos piquen varias veces seguidas.
Por este motivo, si nos pica una avispa, lo primero que debemos hacer es alejarnos despacio de la zona del incidente, para no alterarla y provocar que nos pique de nuevo.